
Me encuentro en una bella pradera, asechando hasta al más mínimo microbio. "Odio todo lo que me rodea" se decía a si mismo, pues no había ni un alma que pudiera escucharlo. Me acerque para sentir el calor del río, pero solo obtuve una imagen estruendosa, era mi reflejo, la peor de mis pesadillas se había convertido en mi realidad momentánea. Me dí cuenta que tenía pelos en toda la cara y en todo mi anteriormente bello cuerpo, era algo indescriptible, era algo que de solo imaginarlo se enchinaba el cabello y se me paraba la piel.Cualquier criatura que me veía se alejaba pretendiendo no ser vista, me sentí como cuando un planeta es devorado por una hormiga. Y es que toda esta bestialidad y majestuosidad a la vez no me podía traer la felicidad.Por tener ese sentimiento de impotencia, desde aquel momento me he convertido en algo "sin nombre".Soy un enjendro sin piedad alguna, como todo lo que se me pone enfrente pero no solo lo uso para nutrir mi cuerpo, sino también para nutrirme de amor, de compañía, de deseo, de placer, de sexo.Esta mañana conseguí una jovencita de 15 años, ella iba caminando, disfrutando de la noche cuando de pronto no supo ni quien era. La hice desmayar cuando me coloqué enfrente de ella, pronto la llevé a mi guarida. Intenté platicarle mis problemas pero al estar desmayada me dió la impresión de que me estaba ignorando, así que teme vendetta por eso, la tome, le despojé de sus trapos y comenzé a violarla, me sentía en las nubes de otro planeta y seguí así hasta desgarrarle los músculos de su entrepierna, por la posición la tomé de sus 2 piernas carnosas y largas y las abrí hasta desprenderlas del cuerpo, esto trajo como consecuencia una fuente de sangre que aproveche para beber de ella, me mantuve pegado al brote pues hacía ya 1 semana que no probaba algún líquido. Al terminarse su sangre y no saciar mi sed me enrabié tanto que le arranqué sus 2 pechos y los tragué como bombones, ´continué rompiendo su craneo con mis afilados colmillos para beber su líquido cerebral como si se tratara de un coco de palmera, luego metí mi garra entre su vientre y saqué un tramo de entrañas que me llevé a la boca y comenzé a succiónar para devorar ese suculento espagueti. l Al final deje mi parte favorita, las piernas, esas piernas que junto con su vajina me llevaron al cielo ivan a ser cocinadas en una fogata que armé para acampar, aún estaban jugosas de sangre la cual se cocía a fuego lento, ya listas las devoré en tan solo un instante.Sentía como mis colmillos abrian una puerta al entrar en el mundo de la carne, una carne caliente, cocida, cocinada, consecuencia de una violación sexual y de un acto cruento de violencia.A largos días de ese suceso he decidido no comer, que mi cuerpo sufra, tal como ha hecho sufrir a otros, me odio a mi mismo, odio mi cuerpo y todo lo que soy, no podría estar peor. Hubiera preferido ser la adolescente que destace hace tiempo, al menos ella ya esta descansando de este mundo tan inmundo. Preferiría estar retorciendome de dolor, quisiera sentir un cuchillo atravesando mi miembro, eso si sería gozar a comparación de ser lo que soy.Me decidí por un día morir de una vez por todas, ese día era el peor de todos me sentía nauseabundo pues el día anterior había despojado a 2 niños de su madre y los había obligado a ver como violaba y destripaba a su madre, se podía ver la cara de trauma que tenían esas criaturas, al final los niños estaban como un iceberg, no podían llorar, no podían enfocar la mirada, fue un impacto total el presenciar aquella escena.Tomé una navaja, 100gr de dinamita, una retrocarga y un detonador. Con ayuda del internet conseguí construir una máquina que lanzaría contra mi todo aquello, me encajaría la navaja en el corazón, detonaría la dinamita en mi cabeza y dispararía la retrocarga en dirección desde mis testículos atravesando mi cuerpo hasta mi cabeza.Convencido de no querer mas este cuerpo y esta vida de perdición, presioné el botón que me llevaría a la muerte.Pero no fue así, la navaja atravesó mi corazón, la dinamita solo logró que mi masa cerebral quedara colgando como un columpio de mi cráneo destrozado y la retrocarga solo hizo un gran agujero a lo largo de mi cuerpo, pero continué vivo increíblemente. Algo que vino a perjudicar mas mi vida, pues yo solo me sentía despreciable y aparte de eso mi cuerpo sentía un dolor constante, un dolor que nadie ni nada ha sentido jamas, un dolor que si un simple humano lo experimentara moriría en un instante. Comprendí que era inmortal y ese era mi castigo, soportar el dolor corporal mas retorcido de todos y ser rechazado por mis "semejantes" que ahora no lo eran pero algún día en el lejano pasado lo fueron.

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