
Una historia de la vida, el amor y el rock and roll
Capítulo I
Te levantas un día y sientes que es como todos los 6370 anteriores, no valdrá la pena, sales de ese enredo de trapos que alguna vez en tu pronta infancia llamaste cama, acomodas en tus extremidades inferiores los zapatos y en acto seguido te tratas de poner el pantalón, pero te das cuenta que es imposible hacerlo con los zapatos puestos, harto de esa situación recurrente, te quitas los zapatos y como consecuencia de tu frustración los lanzas hacia el espejo que se localiza enfrente de tu cama. Decides tomar un baño frio antes de ir como todos los días a escuchar a un grupo de viejitos que te hablan un montón de pendejadas de las cuales piensas, por el momento, que no te van a servir de nada, ¡Lo tuyo es la música!, la guitarra, volverte loco arriba de un escenario y hacer buena música como las buenas bandas que hoy han desaparecido, como AC/DC, Scorpions y Deep Purple. Hacer rock del bueno, rock de antaño donde al explotar en su clímax la canción, la gente enloquecía y gritaba, dejando sus problemas a un lado para escuchar algo que los animara y que los hiciera dejar su vida rutinaria atrás aunque fuera por tan solo unos pocos minutos.
Llegas a la escuela, a la estúpida escuela, ¿Qué te ha enseñado este cuarto de cuatro paredes y sin salida que te encarcela por la mitad de tu día?, ¿Que hace por ti?, al parecer nada, sientes que es inútil venir a diario cuando podrías utilizar ese tiempo en escribir canciones, mejorar tus técnicas de efectos con la lira, reinventar la música que te ha marcado pero ahora con tus propias aportaciones. La escuela te aleja a diario de lo que amas, de lo que deseas.
Si no fuera por una persona en especial, ya hubieras dejado la prepa, ya eres mayor de edad, puedes hacer lo que se te pegue la gana ¿O no?, pero por ahora hay un incentivo que te mantiene dentro de tu cárcel escolar, se trata de ella, la mujer, la niña, la amiga, la que en características de personalidad y de intereses no se parece en nada a ti pero se te hace más interesante por eso, la que no tiene los ojos más bellos del mundo, la que no tiene esa cara angelical que todos anhelan en una mujer, la que no posee un cuerpo perfecto y voluptuoso que a todos los hombres les encanta, la que no tiene ni una gota de lógica para que te guste, pero aún así la amas, quizá por alguna extraña razón o por algo que se vuelve inexplicable en la mente del hombre, el punto es que la amas con todas tus fuerzas. La que se sienta cerca de ti, o bueno mejor dicho, a la que buscas para sentarte cerca de ella, a la que no quieres que le pase nada, a la que quieres que sea feliz, a la que en secreto amas desde hace ya tiempo, por la que escribes canciones y por la que darías todo, absolutamente todo, tu inspiración, tu alfa y tu omega, tu alfabeto, tu principio y tu fin. ¿Qué tanto anhelas que deje de ser tu amiga para que se convierta en tu compañera?, más de lo que te imaginas, más de lo que tu mente puede llegar a conocer. Lamentablemente ella nunca se ha fijado en ti, nunca se ha dado cuenta de tus indirectas, de tus molestos comentarios hechos a propósito para hacerla enojar o por lo menos vacilar un momento con ella y pasarla bien, de los chistes que sacas de la manga para hacerla reír y contemplar esa sonrisa que tanto te ha inspirado en tus canciones. Parece estática, indiferente ante estas situaciones, sin embargo no pierdes la esperanza y nunca la perderás, por lo menos eso piensas por el momento.
No tienes mucho tiempo antes de que la dejes de ver a diario, la prepa está por terminarse y tú estás por graduarte e ir a estudiar al conservatorio en Guadalajara, te han hablado maravillas de esa institución musical, aunque tú tienes tus dudas acerca de ello. Ella por su lado tomará los caminos de las ciencias de la salud y estudiará la carrera de nutrición en otra ciudad. Te pone mal saber que no la veras a diario, por mucho que la veas será cada mes en las reuniones de ex compañeros, si es que tienes tiempo de ir, porque sabes que la vida en la ciudad es muy dura. Por otro lado estas un poco acostumbrado, la vida te ha puesto pruebas donde te ha quitado de raíces profundas, y lazos de amistad y amor fuertes, no habrá nada nuevo para ti.
El timbre agudo y chillante de tu escuela señala que el día de clases ha terminado y como siempre se te fue en estar pensando en lo que siempre te quita el sueño, ella y la música.
Sales corriendo de ahí como si hubieras visto al mismo diablo en persona, pues de verdad estas harto de la rutinaria vida que te da la escuela, semana tras semana tienes lo mismo, filosofía, literatura, historia. Te sientes cansado, pero igual lo dejas atrás, para dirigirte hacia lo que en realidad te llena de felicidad, llegas a tu casa, tiras la mochila a tu cama y bajas al desván, tomas tu guitarra y esperas ansiosamente que lleguen todos los integrantes de tu banda que apenas está empezando, ni siquiera nombre tiene, para esto necesitas un nombre especial, algo que describa en realidad lo que viven la mayoría de las personas, algo que impacte al momento de pronunciarlo y que describa tu vida al cien por ciento.
Al fin llegan tus compañeros, el baterista Alex Mercado, comúnmente conocido como “Merka”, un muchacho dos años más joven que tu pero igual de loco que tu, alocado con la bataca, improvisador, compositor y sentimentalista, y de influencia alternativa y clásica, mediano de estatura, pelo corto y oscuro y un poco concho, Jorge Luis Castillo, vulgarmente lo llaman “Chaflan”, otra persona más joven que tu, aunque ahora solo por un año, este toca el bajo, un joven muy alocado toca el bajo como pocos en esta ciudad e inventa muchas canciones, lo mejor de él es que tiene una mente imaginativa, única en su especie para hacer reír, para no tener vergüenza de nada y eficaz para imaginar las tonadas y los ritmos de las canciones que escribimos, alto de estatura, demasiado alto para su edad, pelo desalineado, ni muy corto ni muy largo, oscuro y aunque ha adelgazado en los últimos años sigue un poco choncho, lo conoces bien porque es tu primo y convives con él casi desde que naciste, tiene una gran influencia de punk y metal, él solo escucha rock más pesado, y por último el segundo guitarrista, el que hace mancuerna contigo, el que debe de ser parte de ti al tocar, el integrante más tranquilo de la banda, igual es tu primo, Felipe Ontiveros, un poco más alto que tu pero dos años más chico, delgado y de nariz aguileña y pronunciada, tranquilo, al parecer más tranquilo que los demás, con gustos meramente alternativos y clásicos, hablando de rock por supuesto.
Es tu primer ensayo con ellos, y aunque los conoces de hace tiempo ya, aún así tienes tus dudad de que si funcionará o no. Saludas a tus amigos y compañeros de banda y en acto seguido los invitas a pasar al desván de tu casa, ahí habías hecho espacio para que cupiera la batería de Merka y los demás instrumentos con sus respectivos amplificadores, le ayudas a los demás a bajar y acomodar todo el equipo. Ahora por fin, ahí estás, en tu primer ensayo formal con una banda, tu banda la que tú te encargaste de formar y motivar para que se llevara a cabo, -ahora si-, te dices a ti mismo, -nunca más debes de mirar atrás, a darlo todo cada segundo de tu vida-.
Capítulo II
Estas a 2 años de tu primer ensayo, de tu primera ilusión, de la primera vez que en realidad creíste que esto iba a funcionar. Desde ese momento hacia acá han pasado muchas cosas, diste 2 o 3 mini conciertos en la prepa y en un parque de la cuidad muy céntrico, ilusionado pensabas que esto era el comienzo de grandes giras alrededor del mundo, pero poco a poco fuiste bajando hasta poner bien los pies sobre la tierra y te diste cuenta de que eso aún estaba muy lejos de ti. Decidiste, por desilusión ir a la universidad y estudiar ingeniería biomédica, una rama de las ingenierías encargada de estudiar y patentar cualquier aparato o dispositivo que se utilice en las ciencias de la salud, hospitales, doctores, etc.
Ahora te levantas todos los días y te preparas para competir con los monstruos de la gran ciudad, el tráfico, la inseguridad y la contaminación se suman a lo difícil que es estudiar a nivel universitario y a los profes que te quieren hacer la vida imposible para que desistas, para que te rindas, para que sucumbas ante ellos.
Hace ya mucho tiempo que no ves a la razón porque vivías, a la persona por quien vivías, por la que escribías canciones, la que complementaba tu vida. Viene a tu memoria ese último momento en la graduación de la preparatoria en que estuviste con ella, eras su amigo como siempre lo fuiste, ahora ya no sabes si por lo menos recuerda tu nombre o recuerda que existes. Tal vez esto te parezca un poco exagerado o fatalista, pero siempre te ha gustado darte cuenta de la realidad aunque esta sea cruel, aunque sea un poco difícil de aceptar, aunque muy dentro de ti no quieras darte cuenta. –Cuídate mucho y por favor se feliz, quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, amigo o enemigo, compañero o conocido, lo que tú quieras seré porque eres la persona que me ha motivado para seguir esta vida-. Le dijiste esa noche. –Cuídate tú también amigo, sabes que siempre seré tu amiga en las buenas y en las malas, y cuando tengas un problema yo te ayudaré incondicionalmente-. Te respondió ella. Amigo, amigo, amigo, porque tiene que repetir esa palabra, sabes que solo eres su amigo, sabes que ella no quiere que seas más que eso, pero cuando lo repite sientes que el mundo se te hace inmenso, que quieres desaparecer de ahí en un instante, que desearías que esa maldita palabra no existiera. Te gusta ser su amigo pero podrías ser alguien más en su vida. Ahora van 2 años desde que la viste por última vez, ahora te encuentras un poco confundido, no sabes bien si se trataba de costumbre o si se trataba de amor.
Ya no perteneces más a la banda de rock, en este momento perteneces a la universidad, perteneces al sistema, eres una persona más en una institución, otra persona más del montón, y es que no resaltas, no sobresales por encima de las demás personas, tu rutina es como las demás personas, no hay nada que te haga una persona diferente. Todos tus días son iguales, escuela, casa y dormir, al siguiente día, igual, a la siguiente semana igual, al siguiente mes igual y desearías que no pero al siguiente año muy probablemente será igual.
Todo parece estar mal sobre ti, no seguiste con la ilusión de ser artista, dejaste de escribir canciones, dejaste de tocar guitarra que de seguro esta conviviendo con ratas y arañas en un lugar del cuarto donde guardas todas las cosas que ya no usas, de seguro poco recuerdas de cómo tocarla, de cómo hacerla llorar, de cómo realizar esos sonidos artificiales con pedal y con dedal que tanto te gustaban. Has dejado atrás tus sueños y más deseables aspiraciones para convertirte en otra persona más, en otro tibio, en otro que solo vive por inercia absurda, otro que vive porque no puede negar que existe, otro que vive por que se le hace fácil respirar oxígeno y devolver las sobras, otro que respira solo porque es un acto inconsciente, ahora usando una analogía de tu vida y tu persona ya no sabes si eres un vaso medio lleno o uno medio vacío.
Cansado del mismo pensamiento de frustración, que regresa a ti cada mañana, te vistes y te dispones a manejar 50 minutos hasta llegar al campus de la universidad. Ya encaminado el tráfico se vuelve un enemigo que te invita a seguir pensando en todo lo que pudiste hacer y si no cambias tu vida perderás la oportunidad de hacerlo, sin embargo agitas la cabeza y continúas manejando. Los edificios, la gente pasar y el sonar de los claxon de los automóviles ayudan de una buena manera a tu distracción, y a por un momento olvidarte de toda esta situación que te quita el sueño.
-Buenos días- dices al oficial de seguridad del campus.
-Buenos días, ¿Qué tal el tráfico de hoy muchacho?- contesta el oficial.
-He tenido viajes peores, créame- le contestas sarcásticamente.
-¡Jajaja! Entra que se te hace tarde- menciona el oficial.
“Pues parece que tiene razón, se me está haciendo tarde, tarde en la vida” piensas por un momento, y entras al estacionamiento del campus. Estacionas tu carro, junto al mismo fresno de siempre, ese amigo vegetal que a diario deja tu auto libre de sol y por consecuencia muy fresco ante el inminente calor de la ciudad, te diriges al salón donde se imparte la clase de cálculo, te fascina esa clase, no porque sea la más divertida del planeta, sino porque la persona que la imparte es la profesora Alejandra, una excelente persona y muy joven, mujer admirable y culta, de tez morena, alta y delgada, cabello lacio y corto hasta el cuello, muy atractiva aunque no intimarías más que una amistad con ella. Ella es la única que sabe de tu situación porque siempre has llevado una impecable amistad con ella, platicas con una gran facilidad, porque sientes que te entiende, sientes que es parte de ti, además te recuerda mucho en el parecido y en su carácter a aquella chica que dejaste de ver cuando te graduaste de preparatoria, aquella que mantiene su influencia sobre ti aunque ya prácticamente no exista dentro de tu vida, a aquella que era tu razón de vivir; además la maestra de cálculo tiene el mismo nombre, que la novia que nunca tuviste.
Haces presencia en el salón de cálculo, mientras oyes a todos hablar de un examen, ¿Pero examen de qué? ¿A que se refieren tus compañeros? ¡Oh no! Ahora lo recuerdas, la semana pasada la profesora Alejandra recordó que el examen semestral se haría la primera clase de la presente semana, por un momento quedas paralizado, pero a lo pronto lo superas pues ya a estas alturas poco puedes hacer para remediar tu situación, si te pusieras nervioso sería contraproducente para ti, ya que olvidarías lo que ya sabes de cálculo. La maestra entra al salón como siempre muy guapa y como es de esperarse en cualquier salón donde predomina el sexo masculino comienzan los chiflidos y halagos hacia ella, ella voltea a mirarte como diciendo “Valla clase de compañeros tienes” y tu regresas el gesto respondiendo “¿Qué puedo hacer yo maestra?”. Ves como la maestra comienza a repartir los exámenes, contoneándose de lado a lado y de una fila hacia la otra, da todas las indicaciones que dan todos los profesores a la hora de un examen y que todos saben de memoria, aunque algunos se hacen como que no las conocen.
-Bien muchachos, el examen está diseñado para completarse en un máximo de 3000 segundos, prohibido copiar, al que se le sorprenda plagiando las respuestas de su compañero, le recogeré el examen y tendrán una calificación nula. Entonces pueden empezar-.
Con los ojos cerrados voleas a ver el examen y al abrir tus párpados y revisar los reactivos, te das cuenta de que no es tan complicado como te lo imaginabas, emocionado por esto comienzas a hacer tus cuentas algebraicas, potencias, raíces y operaciones con funciones, límites, integrales y derivadas, y cuando menos piensas acabas tu examen en 15 minutos, raro en ti porque siempre los acabas casi a la hora de entrega y aparte los realizas meticulosamente y los revisas; sin embargo ahora te dio por no revisarlo y lo entregas así.
-¡Válgame!, ¿Hoy estabas inspirado o que te pasó? Tú nunca entregas los exámenes así de rápido-.
-No creo que esté inspirado, pienso que lo terminé rápido porque no estudié-.
-Mmmmmmmmmm, algo me hace pensar que este será tu primer examen reprobado en la universidad y para ponerle más suspenso no lo revisaré en este momento, tendrás tu resultado hasta la clase del miércoles-.
-Puede que sí, o puede que no. Creo que en este momento las probabilidades no me favorecen profesora-. Respondes irónicamente.
-Así es, y no parece que algo extraordinario te favorecerá-. Te contesta la maestra insinuando que su amistad no influirá en la calificación.
Sales del salón con tus cosas y te dispones a desayunar en la cooperativa donde siempre te da desconfianza comer, pero no tienes remedio pues hoy no tuviste tiempo de desayunar en la comodidad de tu casa, pides titubeante una torta de lomo con queso mientras tu mente imagina un olor nefasto y un sabor asqueroso, te despachan y corres a los jardines del campus para alimentarte, resignado a tener que comerte eso que compraste le das una mordida, “valla, esta mejor de lo que tu esperabas”, parece que hoy es un buen día para ti, ya era hora de que las cosas buenas comenzaran a sucederte a ti, motivado por ese buen cambio corres hacia las demás clases que de seguro estarán mejor que otros días.
Al final de la clase de electrónica termina tu día en la escuela, vas hacia el estacionamiento, enciendes tu carro y sales de ahí. “Wow” hoy ha sido uno de tus mejores días, terminaste rápido un examen, tu desayuno que creías nefasto resultó aceptable y las clases se pasaron rápidas y hasta un poco divertidas, ahora nada podrá arruinarte el día, ni siquiera el tráfico de la ciudad. Pero como no todo puede salir bien, por estar pensando en lo bien que te había ido tomaste una calle que ni siquiera conoces pensando que era la que acortaba camino para tu casa, ahora ya ni sabes para dónde vas, te rascas la cabeza, te sobas la cara en señal de desesperación pero sigues avanzando hacia adelante, 8 cuadras van y sigues sin idea de donde estas, pero de pronto ves un crucero con la avenida que te lleva muy rápido a tu casa, esa avenida a la que llegas luego de cruzar todos los conflictos del centro, sin querer te salió una ruta menos traficada y más rápida, de verdad que hoy ha sido un día inusual en tu vida, pocos has tenido de estos.
Ha llegado el jueves de esta semana y esperas con un tanto de incertidumbre el resultado de tu examen de cálculo, y eso será pronto ya que es tu primera clase del día. Sales de la cama, tomas el baño rápido de todas las mañanas y bajas a ver que puedes desayunar, quiebras y revuelves unos huevos y calientas esos frijoles de lata que no son muy buenos pero que te sacan de muchos apuros cuando no tienes mucho tiempo de preparar los tuyos, calientas dos tortillas de harina y procuras que queden doraditas de lo que la gente llama cara, de solo imaginar el sabor y el momento de empezar a comer se te llena de saliva la boca, vacías de la cazuela hacia un plato los huevos revueltos y con una cuchara grande te sirves una porción de frijoles refritos, clásico desayuno mexicano, muy completo por cierto. Te diriges con el plato y las tortillas de harina doraditas hacia la mesa y te dispones a disfrutar, cuando de repente tu mente se sorprende, tú nunca habías disfrutado tanto la hora de hacer el desayuno y mucho menos saboreabas la hora de comértelo, parece que ahora estas disfrutando todas las cosas que haces, raro en tu persona, que antes veía todo como un castigo, ¿Qué te está pasando?, bueno, sea lo que sea que pase en ti, parece que es para bien.
Al fin llegas a la escuela, estacionas tu carro en el lugar de siempre, junto a aquel árbol que te protege del sol, y te diriges hacia el salón de cálculo, entras y ves todo normal, todo como siempre, saludas a tus compañeros y entra la maestra Alejandra.
-Buenos días muchachos, espero que se hayan levantado de buen humor porque no les fue muy bien en sus exámenes del pasado lunes-.
“Claro era demasiado bueno para ser verdad, no estudiaste y así creíste que te iba a ir bien en el examen, ingenuo”, te reprochas a ti mismo.
-A excepción de uno que en verdad me dejó muy sorprendida, pero eso no lo sabrán hasta que termine la clase-.
“Bueno todavía queda la esperanza de que yo sea ese “uno” aunque no lo veo muy lógico”. Murmuras entre dientes.
Transcurre la clase que se trata de la graficación logarítmica de curvas intencionales, y como siempre la explicación sencilla y concisa de la maestra te hace comprender el tema perfectamente. Termina la clase y la maestra comienza a repartir los exámenes; sin embargo no te nombra a ti para que recojas el tuyo, hasta el final que todos la maestra te llama a su escritorio.
-¿Puedes venir un momento por favor?-. Muy educadamente te llama.
-Claro maestra-. Respondes un poco desconcertado.
-Es con respecto a tu examen, ¿Recuerdas que ese día, en que apliqué el examen, tuvimos una pequeña charla?-.
-Claro maestra-.
-Creo recordar que terminaste muy rápido y me comentaste que no habías estudiado, o me equivoco-.
-Claro que no maestra, está usted en lo correcto, lo repito, no estudié para el examen que aplicó el lunes-.
-Pues si es así, es sorprendente que no hayas sacado ningún reactivo mal-.
-¿Qué?, ¿Esta hablándome en serio maestra o es una broma?-.
-No, no es ninguna broma, aquí está tu examen-.
Incrédulo recorres de arriba abajo aquella hoja de papel, y efectivamente te cercioras de que todas las respuestas están bien, “Wow”, de un de repente todo te está saliendo bien, y todo por olvidar que tenías examen y no estudiar, claro que eso conlleva que no te hallas presionado y que los nervios antes del examen se esfumaran, creo que eso es lo que voy a hacer desde ahora, relajarme y disfrutar todo lo que hago.
-Me podrías explicar, ¿Cómo es que sin estudiar obtuviste un cien?-. Te pregunta la maestra.
-Creo que al no acordarme del examen, me liberé de la presión que este representaba y al no estar presionado me relajé y contesté atinadamente con lo que había aprendido en las clases y con un poco de sentido común. Creo que simplemente disfruté del momento en lugar de reprocharme mi incompetencia para recordar cosas importantes-.
-Sea lo que haya sido, no pares de hacerlo, creo que has encontrado una gran formula no solo para los exámenes sino para cualquier circunstancia a la que te enfrentes en la vida-.
Sales del salón con una gran lección que has aprendido por accidente: “Disfrutar es la clave del éxito”. Raro, ¿no? Siempre pensaste que para llegar al éxito tendrías que sacrificarte, desvelarte, y dejar a un lado tus intereses personales; sin embargo haciendo todo lo contrario has descubierto que casi todas las cosas salen bien, salen como siempre te lo esperas. “De ahora en adelante, a disfrutar la vida”, ¿Qué puedes perder con intentarlo?
Te levantas un día y sientes que es como todos los 6370 anteriores, no valdrá la pena, sales de ese enredo de trapos que alguna vez en tu pronta infancia llamaste cama, acomodas en tus extremidades inferiores los zapatos y en acto seguido te tratas de poner el pantalón, pero te das cuenta que es imposible hacerlo con los zapatos puestos, harto de esa situación recurrente, te quitas los zapatos y como consecuencia de tu frustración los lanzas hacia el espejo que se localiza enfrente de tu cama. Decides tomar un baño frio antes de ir como todos los días a escuchar a un grupo de viejitos que te hablan un montón de pendejadas de las cuales piensas, por el momento, que no te van a servir de nada, ¡Lo tuyo es la música!, la guitarra, volverte loco arriba de un escenario y hacer buena música como las buenas bandas que hoy han desaparecido, como AC/DC, Scorpions y Deep Purple. Hacer rock del bueno, rock de antaño donde al explotar en su clímax la canción, la gente enloquecía y gritaba, dejando sus problemas a un lado para escuchar algo que los animara y que los hiciera dejar su vida rutinaria atrás aunque fuera por tan solo unos pocos minutos.
Llegas a la escuela, a la estúpida escuela, ¿Qué te ha enseñado este cuarto de cuatro paredes y sin salida que te encarcela por la mitad de tu día?, ¿Que hace por ti?, al parecer nada, sientes que es inútil venir a diario cuando podrías utilizar ese tiempo en escribir canciones, mejorar tus técnicas de efectos con la lira, reinventar la música que te ha marcado pero ahora con tus propias aportaciones. La escuela te aleja a diario de lo que amas, de lo que deseas.
Si no fuera por una persona en especial, ya hubieras dejado la prepa, ya eres mayor de edad, puedes hacer lo que se te pegue la gana ¿O no?, pero por ahora hay un incentivo que te mantiene dentro de tu cárcel escolar, se trata de ella, la mujer, la niña, la amiga, la que en características de personalidad y de intereses no se parece en nada a ti pero se te hace más interesante por eso, la que no tiene los ojos más bellos del mundo, la que no tiene esa cara angelical que todos anhelan en una mujer, la que no posee un cuerpo perfecto y voluptuoso que a todos los hombres les encanta, la que no tiene ni una gota de lógica para que te guste, pero aún así la amas, quizá por alguna extraña razón o por algo que se vuelve inexplicable en la mente del hombre, el punto es que la amas con todas tus fuerzas. La que se sienta cerca de ti, o bueno mejor dicho, a la que buscas para sentarte cerca de ella, a la que no quieres que le pase nada, a la que quieres que sea feliz, a la que en secreto amas desde hace ya tiempo, por la que escribes canciones y por la que darías todo, absolutamente todo, tu inspiración, tu alfa y tu omega, tu alfabeto, tu principio y tu fin. ¿Qué tanto anhelas que deje de ser tu amiga para que se convierta en tu compañera?, más de lo que te imaginas, más de lo que tu mente puede llegar a conocer. Lamentablemente ella nunca se ha fijado en ti, nunca se ha dado cuenta de tus indirectas, de tus molestos comentarios hechos a propósito para hacerla enojar o por lo menos vacilar un momento con ella y pasarla bien, de los chistes que sacas de la manga para hacerla reír y contemplar esa sonrisa que tanto te ha inspirado en tus canciones. Parece estática, indiferente ante estas situaciones, sin embargo no pierdes la esperanza y nunca la perderás, por lo menos eso piensas por el momento.
No tienes mucho tiempo antes de que la dejes de ver a diario, la prepa está por terminarse y tú estás por graduarte e ir a estudiar al conservatorio en Guadalajara, te han hablado maravillas de esa institución musical, aunque tú tienes tus dudas acerca de ello. Ella por su lado tomará los caminos de las ciencias de la salud y estudiará la carrera de nutrición en otra ciudad. Te pone mal saber que no la veras a diario, por mucho que la veas será cada mes en las reuniones de ex compañeros, si es que tienes tiempo de ir, porque sabes que la vida en la ciudad es muy dura. Por otro lado estas un poco acostumbrado, la vida te ha puesto pruebas donde te ha quitado de raíces profundas, y lazos de amistad y amor fuertes, no habrá nada nuevo para ti.
El timbre agudo y chillante de tu escuela señala que el día de clases ha terminado y como siempre se te fue en estar pensando en lo que siempre te quita el sueño, ella y la música.
Sales corriendo de ahí como si hubieras visto al mismo diablo en persona, pues de verdad estas harto de la rutinaria vida que te da la escuela, semana tras semana tienes lo mismo, filosofía, literatura, historia. Te sientes cansado, pero igual lo dejas atrás, para dirigirte hacia lo que en realidad te llena de felicidad, llegas a tu casa, tiras la mochila a tu cama y bajas al desván, tomas tu guitarra y esperas ansiosamente que lleguen todos los integrantes de tu banda que apenas está empezando, ni siquiera nombre tiene, para esto necesitas un nombre especial, algo que describa en realidad lo que viven la mayoría de las personas, algo que impacte al momento de pronunciarlo y que describa tu vida al cien por ciento.
Al fin llegan tus compañeros, el baterista Alex Mercado, comúnmente conocido como “Merka”, un muchacho dos años más joven que tu pero igual de loco que tu, alocado con la bataca, improvisador, compositor y sentimentalista, y de influencia alternativa y clásica, mediano de estatura, pelo corto y oscuro y un poco concho, Jorge Luis Castillo, vulgarmente lo llaman “Chaflan”, otra persona más joven que tu, aunque ahora solo por un año, este toca el bajo, un joven muy alocado toca el bajo como pocos en esta ciudad e inventa muchas canciones, lo mejor de él es que tiene una mente imaginativa, única en su especie para hacer reír, para no tener vergüenza de nada y eficaz para imaginar las tonadas y los ritmos de las canciones que escribimos, alto de estatura, demasiado alto para su edad, pelo desalineado, ni muy corto ni muy largo, oscuro y aunque ha adelgazado en los últimos años sigue un poco choncho, lo conoces bien porque es tu primo y convives con él casi desde que naciste, tiene una gran influencia de punk y metal, él solo escucha rock más pesado, y por último el segundo guitarrista, el que hace mancuerna contigo, el que debe de ser parte de ti al tocar, el integrante más tranquilo de la banda, igual es tu primo, Felipe Ontiveros, un poco más alto que tu pero dos años más chico, delgado y de nariz aguileña y pronunciada, tranquilo, al parecer más tranquilo que los demás, con gustos meramente alternativos y clásicos, hablando de rock por supuesto.
Es tu primer ensayo con ellos, y aunque los conoces de hace tiempo ya, aún así tienes tus dudad de que si funcionará o no. Saludas a tus amigos y compañeros de banda y en acto seguido los invitas a pasar al desván de tu casa, ahí habías hecho espacio para que cupiera la batería de Merka y los demás instrumentos con sus respectivos amplificadores, le ayudas a los demás a bajar y acomodar todo el equipo. Ahora por fin, ahí estás, en tu primer ensayo formal con una banda, tu banda la que tú te encargaste de formar y motivar para que se llevara a cabo, -ahora si-, te dices a ti mismo, -nunca más debes de mirar atrás, a darlo todo cada segundo de tu vida-.
Capítulo II
Estas a 2 años de tu primer ensayo, de tu primera ilusión, de la primera vez que en realidad creíste que esto iba a funcionar. Desde ese momento hacia acá han pasado muchas cosas, diste 2 o 3 mini conciertos en la prepa y en un parque de la cuidad muy céntrico, ilusionado pensabas que esto era el comienzo de grandes giras alrededor del mundo, pero poco a poco fuiste bajando hasta poner bien los pies sobre la tierra y te diste cuenta de que eso aún estaba muy lejos de ti. Decidiste, por desilusión ir a la universidad y estudiar ingeniería biomédica, una rama de las ingenierías encargada de estudiar y patentar cualquier aparato o dispositivo que se utilice en las ciencias de la salud, hospitales, doctores, etc.
Ahora te levantas todos los días y te preparas para competir con los monstruos de la gran ciudad, el tráfico, la inseguridad y la contaminación se suman a lo difícil que es estudiar a nivel universitario y a los profes que te quieren hacer la vida imposible para que desistas, para que te rindas, para que sucumbas ante ellos.
Hace ya mucho tiempo que no ves a la razón porque vivías, a la persona por quien vivías, por la que escribías canciones, la que complementaba tu vida. Viene a tu memoria ese último momento en la graduación de la preparatoria en que estuviste con ella, eras su amigo como siempre lo fuiste, ahora ya no sabes si por lo menos recuerda tu nombre o recuerda que existes. Tal vez esto te parezca un poco exagerado o fatalista, pero siempre te ha gustado darte cuenta de la realidad aunque esta sea cruel, aunque sea un poco difícil de aceptar, aunque muy dentro de ti no quieras darte cuenta. –Cuídate mucho y por favor se feliz, quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, amigo o enemigo, compañero o conocido, lo que tú quieras seré porque eres la persona que me ha motivado para seguir esta vida-. Le dijiste esa noche. –Cuídate tú también amigo, sabes que siempre seré tu amiga en las buenas y en las malas, y cuando tengas un problema yo te ayudaré incondicionalmente-. Te respondió ella. Amigo, amigo, amigo, porque tiene que repetir esa palabra, sabes que solo eres su amigo, sabes que ella no quiere que seas más que eso, pero cuando lo repite sientes que el mundo se te hace inmenso, que quieres desaparecer de ahí en un instante, que desearías que esa maldita palabra no existiera. Te gusta ser su amigo pero podrías ser alguien más en su vida. Ahora van 2 años desde que la viste por última vez, ahora te encuentras un poco confundido, no sabes bien si se trataba de costumbre o si se trataba de amor.
Ya no perteneces más a la banda de rock, en este momento perteneces a la universidad, perteneces al sistema, eres una persona más en una institución, otra persona más del montón, y es que no resaltas, no sobresales por encima de las demás personas, tu rutina es como las demás personas, no hay nada que te haga una persona diferente. Todos tus días son iguales, escuela, casa y dormir, al siguiente día, igual, a la siguiente semana igual, al siguiente mes igual y desearías que no pero al siguiente año muy probablemente será igual.
Todo parece estar mal sobre ti, no seguiste con la ilusión de ser artista, dejaste de escribir canciones, dejaste de tocar guitarra que de seguro esta conviviendo con ratas y arañas en un lugar del cuarto donde guardas todas las cosas que ya no usas, de seguro poco recuerdas de cómo tocarla, de cómo hacerla llorar, de cómo realizar esos sonidos artificiales con pedal y con dedal que tanto te gustaban. Has dejado atrás tus sueños y más deseables aspiraciones para convertirte en otra persona más, en otro tibio, en otro que solo vive por inercia absurda, otro que vive porque no puede negar que existe, otro que vive por que se le hace fácil respirar oxígeno y devolver las sobras, otro que respira solo porque es un acto inconsciente, ahora usando una analogía de tu vida y tu persona ya no sabes si eres un vaso medio lleno o uno medio vacío.
Cansado del mismo pensamiento de frustración, que regresa a ti cada mañana, te vistes y te dispones a manejar 50 minutos hasta llegar al campus de la universidad. Ya encaminado el tráfico se vuelve un enemigo que te invita a seguir pensando en todo lo que pudiste hacer y si no cambias tu vida perderás la oportunidad de hacerlo, sin embargo agitas la cabeza y continúas manejando. Los edificios, la gente pasar y el sonar de los claxon de los automóviles ayudan de una buena manera a tu distracción, y a por un momento olvidarte de toda esta situación que te quita el sueño.
-Buenos días- dices al oficial de seguridad del campus.
-Buenos días, ¿Qué tal el tráfico de hoy muchacho?- contesta el oficial.
-He tenido viajes peores, créame- le contestas sarcásticamente.
-¡Jajaja! Entra que se te hace tarde- menciona el oficial.
“Pues parece que tiene razón, se me está haciendo tarde, tarde en la vida” piensas por un momento, y entras al estacionamiento del campus. Estacionas tu carro, junto al mismo fresno de siempre, ese amigo vegetal que a diario deja tu auto libre de sol y por consecuencia muy fresco ante el inminente calor de la ciudad, te diriges al salón donde se imparte la clase de cálculo, te fascina esa clase, no porque sea la más divertida del planeta, sino porque la persona que la imparte es la profesora Alejandra, una excelente persona y muy joven, mujer admirable y culta, de tez morena, alta y delgada, cabello lacio y corto hasta el cuello, muy atractiva aunque no intimarías más que una amistad con ella. Ella es la única que sabe de tu situación porque siempre has llevado una impecable amistad con ella, platicas con una gran facilidad, porque sientes que te entiende, sientes que es parte de ti, además te recuerda mucho en el parecido y en su carácter a aquella chica que dejaste de ver cuando te graduaste de preparatoria, aquella que mantiene su influencia sobre ti aunque ya prácticamente no exista dentro de tu vida, a aquella que era tu razón de vivir; además la maestra de cálculo tiene el mismo nombre, que la novia que nunca tuviste.
Haces presencia en el salón de cálculo, mientras oyes a todos hablar de un examen, ¿Pero examen de qué? ¿A que se refieren tus compañeros? ¡Oh no! Ahora lo recuerdas, la semana pasada la profesora Alejandra recordó que el examen semestral se haría la primera clase de la presente semana, por un momento quedas paralizado, pero a lo pronto lo superas pues ya a estas alturas poco puedes hacer para remediar tu situación, si te pusieras nervioso sería contraproducente para ti, ya que olvidarías lo que ya sabes de cálculo. La maestra entra al salón como siempre muy guapa y como es de esperarse en cualquier salón donde predomina el sexo masculino comienzan los chiflidos y halagos hacia ella, ella voltea a mirarte como diciendo “Valla clase de compañeros tienes” y tu regresas el gesto respondiendo “¿Qué puedo hacer yo maestra?”. Ves como la maestra comienza a repartir los exámenes, contoneándose de lado a lado y de una fila hacia la otra, da todas las indicaciones que dan todos los profesores a la hora de un examen y que todos saben de memoria, aunque algunos se hacen como que no las conocen.
-Bien muchachos, el examen está diseñado para completarse en un máximo de 3000 segundos, prohibido copiar, al que se le sorprenda plagiando las respuestas de su compañero, le recogeré el examen y tendrán una calificación nula. Entonces pueden empezar-.
Con los ojos cerrados voleas a ver el examen y al abrir tus párpados y revisar los reactivos, te das cuenta de que no es tan complicado como te lo imaginabas, emocionado por esto comienzas a hacer tus cuentas algebraicas, potencias, raíces y operaciones con funciones, límites, integrales y derivadas, y cuando menos piensas acabas tu examen en 15 minutos, raro en ti porque siempre los acabas casi a la hora de entrega y aparte los realizas meticulosamente y los revisas; sin embargo ahora te dio por no revisarlo y lo entregas así.
-¡Válgame!, ¿Hoy estabas inspirado o que te pasó? Tú nunca entregas los exámenes así de rápido-.
-No creo que esté inspirado, pienso que lo terminé rápido porque no estudié-.
-Mmmmmmmmmm, algo me hace pensar que este será tu primer examen reprobado en la universidad y para ponerle más suspenso no lo revisaré en este momento, tendrás tu resultado hasta la clase del miércoles-.
-Puede que sí, o puede que no. Creo que en este momento las probabilidades no me favorecen profesora-. Respondes irónicamente.
-Así es, y no parece que algo extraordinario te favorecerá-. Te contesta la maestra insinuando que su amistad no influirá en la calificación.
Sales del salón con tus cosas y te dispones a desayunar en la cooperativa donde siempre te da desconfianza comer, pero no tienes remedio pues hoy no tuviste tiempo de desayunar en la comodidad de tu casa, pides titubeante una torta de lomo con queso mientras tu mente imagina un olor nefasto y un sabor asqueroso, te despachan y corres a los jardines del campus para alimentarte, resignado a tener que comerte eso que compraste le das una mordida, “valla, esta mejor de lo que tu esperabas”, parece que hoy es un buen día para ti, ya era hora de que las cosas buenas comenzaran a sucederte a ti, motivado por ese buen cambio corres hacia las demás clases que de seguro estarán mejor que otros días.
Al final de la clase de electrónica termina tu día en la escuela, vas hacia el estacionamiento, enciendes tu carro y sales de ahí. “Wow” hoy ha sido uno de tus mejores días, terminaste rápido un examen, tu desayuno que creías nefasto resultó aceptable y las clases se pasaron rápidas y hasta un poco divertidas, ahora nada podrá arruinarte el día, ni siquiera el tráfico de la ciudad. Pero como no todo puede salir bien, por estar pensando en lo bien que te había ido tomaste una calle que ni siquiera conoces pensando que era la que acortaba camino para tu casa, ahora ya ni sabes para dónde vas, te rascas la cabeza, te sobas la cara en señal de desesperación pero sigues avanzando hacia adelante, 8 cuadras van y sigues sin idea de donde estas, pero de pronto ves un crucero con la avenida que te lleva muy rápido a tu casa, esa avenida a la que llegas luego de cruzar todos los conflictos del centro, sin querer te salió una ruta menos traficada y más rápida, de verdad que hoy ha sido un día inusual en tu vida, pocos has tenido de estos.
Ha llegado el jueves de esta semana y esperas con un tanto de incertidumbre el resultado de tu examen de cálculo, y eso será pronto ya que es tu primera clase del día. Sales de la cama, tomas el baño rápido de todas las mañanas y bajas a ver que puedes desayunar, quiebras y revuelves unos huevos y calientas esos frijoles de lata que no son muy buenos pero que te sacan de muchos apuros cuando no tienes mucho tiempo de preparar los tuyos, calientas dos tortillas de harina y procuras que queden doraditas de lo que la gente llama cara, de solo imaginar el sabor y el momento de empezar a comer se te llena de saliva la boca, vacías de la cazuela hacia un plato los huevos revueltos y con una cuchara grande te sirves una porción de frijoles refritos, clásico desayuno mexicano, muy completo por cierto. Te diriges con el plato y las tortillas de harina doraditas hacia la mesa y te dispones a disfrutar, cuando de repente tu mente se sorprende, tú nunca habías disfrutado tanto la hora de hacer el desayuno y mucho menos saboreabas la hora de comértelo, parece que ahora estas disfrutando todas las cosas que haces, raro en tu persona, que antes veía todo como un castigo, ¿Qué te está pasando?, bueno, sea lo que sea que pase en ti, parece que es para bien.
Al fin llegas a la escuela, estacionas tu carro en el lugar de siempre, junto a aquel árbol que te protege del sol, y te diriges hacia el salón de cálculo, entras y ves todo normal, todo como siempre, saludas a tus compañeros y entra la maestra Alejandra.
-Buenos días muchachos, espero que se hayan levantado de buen humor porque no les fue muy bien en sus exámenes del pasado lunes-.
“Claro era demasiado bueno para ser verdad, no estudiaste y así creíste que te iba a ir bien en el examen, ingenuo”, te reprochas a ti mismo.
-A excepción de uno que en verdad me dejó muy sorprendida, pero eso no lo sabrán hasta que termine la clase-.
“Bueno todavía queda la esperanza de que yo sea ese “uno” aunque no lo veo muy lógico”. Murmuras entre dientes.
Transcurre la clase que se trata de la graficación logarítmica de curvas intencionales, y como siempre la explicación sencilla y concisa de la maestra te hace comprender el tema perfectamente. Termina la clase y la maestra comienza a repartir los exámenes; sin embargo no te nombra a ti para que recojas el tuyo, hasta el final que todos la maestra te llama a su escritorio.
-¿Puedes venir un momento por favor?-. Muy educadamente te llama.
-Claro maestra-. Respondes un poco desconcertado.
-Es con respecto a tu examen, ¿Recuerdas que ese día, en que apliqué el examen, tuvimos una pequeña charla?-.
-Claro maestra-.
-Creo recordar que terminaste muy rápido y me comentaste que no habías estudiado, o me equivoco-.
-Claro que no maestra, está usted en lo correcto, lo repito, no estudié para el examen que aplicó el lunes-.
-Pues si es así, es sorprendente que no hayas sacado ningún reactivo mal-.
-¿Qué?, ¿Esta hablándome en serio maestra o es una broma?-.
-No, no es ninguna broma, aquí está tu examen-.
Incrédulo recorres de arriba abajo aquella hoja de papel, y efectivamente te cercioras de que todas las respuestas están bien, “Wow”, de un de repente todo te está saliendo bien, y todo por olvidar que tenías examen y no estudiar, claro que eso conlleva que no te hallas presionado y que los nervios antes del examen se esfumaran, creo que eso es lo que voy a hacer desde ahora, relajarme y disfrutar todo lo que hago.
-Me podrías explicar, ¿Cómo es que sin estudiar obtuviste un cien?-. Te pregunta la maestra.
-Creo que al no acordarme del examen, me liberé de la presión que este representaba y al no estar presionado me relajé y contesté atinadamente con lo que había aprendido en las clases y con un poco de sentido común. Creo que simplemente disfruté del momento en lugar de reprocharme mi incompetencia para recordar cosas importantes-.
-Sea lo que haya sido, no pares de hacerlo, creo que has encontrado una gran formula no solo para los exámenes sino para cualquier circunstancia a la que te enfrentes en la vida-.
Sales del salón con una gran lección que has aprendido por accidente: “Disfrutar es la clave del éxito”. Raro, ¿no? Siempre pensaste que para llegar al éxito tendrías que sacrificarte, desvelarte, y dejar a un lado tus intereses personales; sin embargo haciendo todo lo contrario has descubierto que casi todas las cosas salen bien, salen como siempre te lo esperas. “De ahora en adelante, a disfrutar la vida”, ¿Qué puedes perder con intentarlo?



